Este blog es el espacio que utilizaremos durante el año para mostrarle al mundo nuestras creaciones dentro del Taller de Orientación en Publicidad (TAO) de la carrera de Ciencias de la Comunicación, UBA. Desde No Va Más... abordamos una propuesta lúdica, en tanto entendemos a la publicidad como el ámbito donde mejor se conjugan el trabajo y la diversión.
Listas para jugarnos todas las fichas...!

viernes, 15 de mayo de 2009

De las buenas y de las malas también...

Mientras seguimos trabajando en el lanzamiento del Tata Nano, nos distendemos un poco y jugamos a elegir la mejor y la peor publicidad de la semana.
La que se lleva los premios esta semana es una gráfica de Fernet Branca:

Fernet Branca ya nos tiene acostumbrados a las buenas comunicaciones y esta no es la excepción. Con un mensaje claro y fácilmente identificable nos da a entender el concepto de Fernet: Único. Como líder en el mercado que es puede y debe jugar con este concepto. Sus seguidores son fieles y captarán inmediatamente el mensaje. Si el concepto va acompañado por creatividad el resultado es óptimo ya que la gente recuerda y comenta la campaña.

El esfuerzo publicitario que viene realizando la gente de Fernet desde siempre amerita para que sea incluida como la mejor publicidad de la semana.


Y ahora es el turno de la peor...Philips!



Philips busca transgredir con esta publicidad de la depiladora Satinelle Ice pero en realidad termina resultando por demás confusa. La imagen muestra a Karis, una modelo travesti cuyo nombre verdadero es James. Lo que dice textualmente es “Siendo un hombre no puedo soportar el dolor, por eso uso la depiladora Satinelle Ice”.

Lo que ha buscado Philips con la publicidad es probar que la Satinelle Ice es la depiladora más suave del mercado y por eso han decidido testearla en aquellas personas que menos soportan el dolor: los hombres. Pero este mensaje tiende a diluirse cuando no encontramos un hombre en la gráfica, sino a un travesti.

Está claro que Philips no buscó captar el reducido mercado de los travestis. Los hombres tampoco se sentirían interpelados debido a la comparación con un travesti y porque no estarían de acuerdo con la premisa de que son los que menos soportan el dolor. Nos quedan, entonces, las mujeres. Pero resulta difícil imaginar que ellas puedan sentirse identificadas con la imagen de Karis.

En definitiva, mejor hubiese sido realizar la prueba con un hombre hecho y derecho para que el mensaje tenga sentido, y no con alguien que dejó de serlo. Lo osado, cuando no se entiende, termina pareciendo tonto.

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